martes, 16 de octubre de 2018

Piña hay

Hace casi tres años conocí a 15 mujeres increíbles en el curso de formación de la metodología de Louise Hay. Al terminar el curso creamos un grupo de Whatsapp al que nombramos "Piña Hay", porque hacíamos piña y ya eramos "Chicas (Louise) Hay". En ese grupo, a día de hoy, seguimos compartiendo, risas, lágrimas, dudas y éxitos.

Entre el grupo estaba Leticia. Una de esas personas que van más allá de la comprensión. Una maestra espiritual sin pretensiones. Un alma sabia. Tan sabia que a menudo se escapaba de mi comprensión. A veces cuando le hacía alguna pregunta, tenía que añadir "Leticia, responde como si fuera una niña de 5 años que sino no me entero", o después de leer su respuesta tenía que decirle "Te refieres a esto?". Ella no imponía, no te solucionaba el problema, simplemente te daba su versión, acompañaba sin darte respuesta, porque al fin y al cabo, la respuesta está en cada uno de nosotros.

Desafortunadamente este fin de semana hemos tenido que compartir la noticia más triste en el grupo. Leticia ha fallecido. Ahora tecleando sigo sin dar crédito. Ella, joven, estaba lista para partir. Nosotras no. Llevo desde el sábado con esta noticia en "Stand by". Sin querer procesarla. Me está costando escribir, dejarla ir.

En mi cabeza resuena el mejor consejo que me podían dar en uno de los peores momentos de mi vida. Recuerdo su voz cálida, amorosa, pausada diciendo: "Anna, toda esta pena, esta frustración, está rabia que sientes, transformala en amor hacía ti". Esa frase fue un punto de inflexión en mi vida que transformó mi futuro. Me la he repetido mil veces, a mi, a mis amigos y clientes. Porque me parece una verdad como un templo.

A veces nos obsesionamos tanto en lo negativo, en mirar hacia afuera, que nos olvidamos por completo de asumir nuestra parte de responsabilidad en la vida y lo más importante, nos olvidamos de escuchar a nuestro cuerpo, a nuestro corazón. Y poco a poco dejamos de amarnos y es donde todo se tuerce.

“Hay que vivir desde el amor, no desde el rencor”

Leticia, lo siento, yo aún no me siento preparada para dejarte ir, necesito procesar tu ausencia. Se me hace un nudo en el cuello, y me doy cuenta que no me permito llorar, no sea que tu recuerdo se me escape por las lagrimas. Te guardo dentro un poquito más, con tu permiso.

A pesar de todo y aunque sea una contradicción, a través de su muerte, siento el corazón rebosante de amor. Por todos los consejos que nos dio, si, incluso aquellos que no entendía. Por haber tenido la oportunidad de conocerla a ella y a todas las integrantes de la Piña Hay.

Si algo he aprendido a través de ver morir seres queridos es que la vida hay que vivirla hoy, desde el corazón, no desde la queja. Hoy estamos aquí. Vivamos. Amemos. Sintamos. Disfrutemos.

Leticia, descansa en paz. Por el momento te guardo entre mis lagrimas agridulces. Gracias por tanto.

Piña Hay, más unidas que nunca. Gracias. Siempre nos quedará la canción de ColdPlay "Paradise" en Belianes.

Maria Rosa y Karmeta, gracias por ser ese núcleo de unión.

A ti, que estás leyendo este post, ama incondicionalmente hoy. A ti. A los demás. No esperes. Ser feliz es cuestión de actitud. Tu elijes.

Un abrazo lleno de amor incondicional,

Anna xx

“So she ran away in her sleep and dreamed of Paradise”
— ColdPlay

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