martes, 16 de octubre de 2018

Esta bien no estar bien

Llevo semanas intentando escribir este post, por no decir meses. Lo tenía en mi mente, pero cada vez que me enfrentaba a la pantalla en blanco y al cursor impertinente que parecía que a gritos sordos dijera “Escribe ya!”, me bloqueaba. No era capaz de poner el dedo en la primera tecla. Por miedo a descorchar mis emociones, que últimamente se apelotonan como burbujas de champagne. A presión. Locas por salir.

Todos hemos oído decir “Esta bien no estar bien”. Pero que difícil parece aceptarlo y dejarlo sentir. Vivimos tan rápido que parece que todo se debe superar en 24h, las muertes, las separaciones, las traiciones, los amores y desamores. Y al final, por querer estar bien tan rápido, y sobre todo por querer aparentar de cara a la galería (hoy en día también conocida como redes sociales) que todo está bien, dejamos esas emociones en el limbo, pensando que ya no están, que ya no existen. Y las puñeteras se acumulan en tu alma como esos kilos indeseados en tus caderas. Y cada vez van pesando más, y cuanto menos caso les haces más pesan, hasta que llega un día que te sientes super cansado, y parece que cada día te cuesta más levantarte, y si las sigues ignorando se quejan, como bebes que lloran a grito pelado demandando atención. Hasta que llega un día que tu cuerpo empieza a somatizar esa pena que no te permitiste sentir en su día. Ya fuera por las prisas de este mundo, por lo que los demás podrían pensar o porque ni tu misma sabías como procesarlas.

Y esto es lo que me ha pasado estos últimos meses. Fui arrastrando emociones del último año que no me permití sentir. Quise estar bien tan rápido, perdonar tan rápido, amar tan rápido, que me quemé por dentro. Un día mi cuerpo dijo “hasta aquí he llegado” y se paró él por mí. Cada día tenía menos energía y más contracturas en la espalda. Mis ojos que no querían ver la realidad se revelaron con un orzuelo descomunal. Y así fue como mi cuerpo me pidió a gritos que parara y me dejara sentir todas esas emociones que tenía aparcadas. Y aquí estoy ahora, escribiendo este post, después de meses de ausencia, con una mezcla de temor y curiosidad por lo que pueda salir.

Ahora no es el momento para entrar en detalles, ya lo haré en su momento. Pero necesitaba escribir esta entrada para deciros que sigo aquí, que estoy en un proceso personal de transformación y crecimiento increíble. Y que a veces las situaciones más duras de la vida son realmente oportunidades de oro para evolucionar.

“Esta bien no estar bien siempre y cuando te permitas sentir esa emoción de incomodidad”

Si tú también estas pasando por un momento duro, por favor, cuídate, permítete sentir, dedícate ni que sean cinco minutos por la mañana y cinco minutos antes de ir a dormir. Tu cuerpo te lo agradecerá.

Y también si estás pasando por un momento maravilloso, siéntelo al 100%, en toda su esencia. Permítete soñar, permítete enamorarte, de ti, de la vida, de los tuyos, de esa persona.

Sentir es estar vivo. Ya basta de sobrevivir. Eleva la intensidad de tus emociones y disfruta de ellas. Como solía decir Louise Hay “Todo está bien en mi mundo”, y es que todo pasa por un motivo en nuestra vida en ese instante preciso.

¿Qué está pasando ahora en tu vida?

¿Cómo lo sientes?

¿Cómo lo vives?

¿Qué conclusión sacas?

Permítete sentir.

Un abrazo,

Anna, xo

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