martes, 16 de octubre de 2018

Despedidas

Los que me seguís de hace tiempo sabéis que una de las metodologías con las que trabajo es la de Louise Hay. Para mí es la terapia base, los cimientos de la casa. Con ella trabajamos las creencias limitantes, sanamos las heridas de nuestra niña interior y reforzamos la autoestima. Y a partir de allí se refuerza y avanza con otras técnicas como el coaching, mindfulness, meditaciones, etc...

Desafortunadamente Louise Hay falleció ayer 30/08/2017 a la edad de 90 años (os dejo un articulo con más información  https://elpais.com/cultura/2017/08/31/actualidad/1504173272_089126.html)

Nos quedamos con su legado, sus libros, sus vídeos y su fuerza. Tanto yo como otras personas certificadas en su metodología seguimos impartiendo sus enseñanzas con mucho amor.

Casualmente ayer también murió el padre de una de mis clientas, y aunque seguí el proceso en la lejanía lo sentí muy cercano. Me recordó cuando hace 12 años perdí a mi padre, tan de repente, y lo desamparada que me sentí. No nos enseñan a vivir un duelo, ni sabemos que hacer con nuestras emociones cuando perdemos a un ser querido ni tampoco sabemos como apoyar o acompañar a alguien que lo está sufriendo. Entonces se crean situaciones extrañas e incomodas. Y todos sufrimos sin entender nada. Que fácil parece hablar de política, del vecino, de fútbol, de cocina,...y que difícil parece hablar de emociones, sobretodo cuando son las nuestras.

Por mi experiencia creo que lo más difícil es el no poder despedirnos de los nuestros y aprender a vivir con su vacío.

A pesar de que mi padre sufrió una larga enfermedad, parecía que lo había superado y que estaba curado, pero no fue así, de la noche a la mañana murió. Hable con él por teléfono y en menos de 24h había fallecido. Me pilló desprevenida y a más de 1.000 km de distancia. Durante años tenía esa espina clavada en el alma, le daba mil vueltas a la cabeza pensando en cuantas cosas le debería haber dicho en vida, escribía cartas de madrugada descargando reproches y pidiendo disculpas a un padre ausente que nunca más podría leerlas. Hasta que con los años, la experiencia y todos los cursos que he ido haciendo, un día lo entendí y lo vi clarísimo.

Una noche hice una meditación muy profunda, yo creo que llegué a entrar en trance. En ella puse a "todos mis muertos" delante mio y uno a uno me fui despidiendo (si me seguías en www.mamaconkilosdemas.com sabrás que parte de mi adicción a la comida venía de esa sensación de abandono, de no querer soltar a "mis muertos" y solía llenar ese vacío con la comida).

Mientras visualizaba a mi padre delante mío me quedé sin palabras, simplemente nos mirábamos, y sonreí, nos abrazamos y pude sentir su olor y el tacto de la bata de estar por casa que solía usar. Y entendí que llegados a ese punto no hacen falta palabras, no hacen falta reproches. Simplemente un "Te quiero" es suficiente. El amor lo llena todo. El amor hacia uno mismo y hacia los demás. Así de simple, así de real. Y terminé la meditación porque sin darme cuenta las lágrimas pintaban mis mejillas, pero no por pena, sino de felicidad. Porque en ese instante pude por fin despedirme de mi padre, y fue increíble.  Me emociono al recordarlo. Pero cuando lo hecho de menos vuelvo a ese instante. A ese abrazo de amor. Y siento paz.

Si, desafortunadamente, tienes un familiar/amigo que está en sus últimos momentos, acompáñalo, dile todo aquello que necesites decirle, aprovecha para despedirte, pero no desde el ego enfadado que busca reproches, sino desde el corazón y si no sabes que decir o por donde empezar simplemente dile "Te quiero".

Y si tienes algún amigo o familiar que acaba de sufrir una perdida y no sabes como ayudarlo simplemente abrázalo/a. No hace falta más. Muchas veces intentamos apoyar con palabras que complican o dañan más la cosa. Cuando acabas de perder a alguien las palabras y las acciones se magnifican y nunca se olvidan. Así que mejor ser breve y dejar que el abrazo hable por si solo.

Por todo esto me gustaría dedicar esta entrada a Claudia y su padre (DEP), por su fortaleza y todo ese amor que tiene. Sabes que estamos a tu lado aunque en la lejanía.

Y a Louise Hay, por abrir el camino del auto-conocimiento y el amor a tantas personas. Descansa en paz Louise.

A todos vosotros un abrazo enorme, lleno de "Te quieros",

Anna, xo

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