Los padres también dejan el nido

20:11:00 Mama con kg de mas 0 Comentarios

Uno de los tantos motivos que causaban mi ansiedad era la soledad y la sensación de abandono. Y cuando me acechaba este sentimiento comía como si no existiera un mañana. Intentaba tapar ese vacío que sentía. Vivir lejos de tu país,  de tu casa, de tu familia y amigos a veces se hace un poco cuesta arriba.
Cuando mi abuela y mi padre murieron tuve un sentimiento absurdo de abandono. Inconscientemente los culpaba por haberme abandonado. Es absurdo, lo sé,  pero es un sentimiento primario que no entiende de razones.
Si a esto se suma que tu madre, como es normal, rehace su vida después de 10 años. Pues el sentimiento de abandono y soledad se triplica.
En la vida tenemos dos opciones, conformarnos y quejarnos sobre nuestra situación actual o bien hacer algo para cambiarlo.
Como he dicho en varias ocasiones, el mundo gira y esta en constante movimiento, en constante cambio.  Si no queremos ahogarnos en nuestras penas y dejar que el mundo nos coma, debemos hacer lo que hace el mundo. Estar en constante movimiento,  adaptarnos y cambiar. Evolucionar.
Somos responsables de nuestra propia vida. De nada sirve culpar a los demás ni vivir en el pasado. Así que si algo no funciona deja de hacerlo ya!
He aprendido a hacer las paces con la muerte de mi abuela y mi padre. En vez de culparlos  acepto su marcha y mantengo conversaciones con ellos, estén donde estén.  Y los siento cerca. Recuerdo sus olores, el tacto de sus manos, de la bata  de estar por casa, la calidez de sus abrazos. Y sustituyo los ataques de ansiedad, que normalmente pagaría con la  comida, por ese sentimiento reconfortante.
Con el tema de que mi madre rehaciera de nuevo su vida estoy trabajando ahora. Hoy en uno de mis paseos terapéuticos, se me ha encendido la bombilla.  Me he dado cuenta que en algún momento de la vida los hijos dejamos el nido y los padres deben aceptarlo y dejar ir. Lo que no sabía es que los hijos también debemos aprender a dejar ir a los padres. Ya sea física o metafóricamente.  Y es duro. Aceptamos que siempre estarán allí porque son nuestros padres. Pero no son sólo eso. También son individuales. Personas con sus propias neuras,  miedos y arrastran su propia maleta de emociones sin resolver.
Hoy me he dado cuenta que debo dejar ir. Soltarme del cordón umbilical. Y me da pena. Pero se que es lo correcto. La evolución natural.
Ahora debo seguir construyendo mi propio nido, preparándolo lo mejor que pueda para cuando mi hijo también aprenda a  volar.
Dejar ir emociones, personas y cosas es liberarte. No significa dejar de querer.  Al contrario, significa querer incondicionalmente, con el corazón abierto. Aceptar que todo está bien.
Y tú,  ¿eres libre? :-)
Os mando un abrazo con el corazón y el alma abiertos:-)
Anna, xo

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