La espía de albóndigas

23:33:00 Mama con kg de mas 0 Comentarios

Como ya estoy casi recuperada del todo del resfriado/anginas, pero sigo sin estar recuperada de la compulsión,  hoy he hecho pasta con albóndigas.  Venga, dale candela niño!
No me ha bastado con comerme mi ración y la parte que ha dejado mi hijo, que por la noche quería más.  Sin importarme que ya hubiera comido unos snacks en el parque con la familia.
Mientras íbamos en el coche y escuchaba a mi marido decir lo cansado que estaba, mi mente y estómago se han aliado como si fueran la CIA y el FBI para eliminar al enemigo.  Le he dicho a cual esposa perfecta "Una ducha y a dormir pronto que necesitas descansar, cuando el auténtico mensaje oculto era "vete ya a la cama y así puedo aniquilar todas las albóndigas y luego culpar a la pobre perra".
Cuando estaba en la ducha he aprovechado para comer,  cuando ha salido a pasear a la perra he aprovechado para comer algo más.  Esa sensación de hacer algo malo, prohibido.  Sentir como la comida se te atasca en el esófago pero aún y así no puedes parar. Debe ser como el sexo a lo 50 sombras de Grey pero con comida. Placer con asfixia. Que absurdo. Que real.
Después me he pasado 3h enteras deseando que se fuera a dormir.  Planeando meticulosamente todo lo que me comería,  como me lo comería y cuando me lo comería. Luchando por dentro con mi propia ansia.
Por suerte en la ruleta rusa de esta batalla ha ganado mi raciocinio.  Y ya es raro porque suele perder.
He decidido irme yo antes a dormir. Dejar el plan de espía de albóndigas y respirar. Recobrar el juicio.  Y me he sentido bien. Libre.
Sigo en el campo de batalla con barro hasta las cejas. Pero no me rindo.
Un abrazo, xo

Como ya estoy casi recuperada del todo del resfriado/anginas, pero sigo sin estar recuperada de la compulsión,  hoy he hecho pasta con albó...

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