Camaleón

17:58:00 Mama con kg de mas 0 Comentarios

Después del post de ayer (Titanic). Le estuve dando vueltas a la cabeza, para variar. Y tuve una conversación con mi madre que nos hizo reflexionar mucho. 
Llegué a la conclusión de que busco demasiado la aceptación de los demás. Me encantaría ser una de esas personas de carácter fuerte que dicen “yo soy así, si no te gusta puerta” y se quedan tan tranquilas. Estas personas vivirán muchos años porque no se comen tanto la cabeza. Yo no, si nunca dijera algo así tendría esa sensación en el estomago de culpabilidad y estaría martirizándome pensando “pero que he hecho maldita sea, ahora no le gustaré”. Siempre he sido así, con amistades, con parejas, con familia. Siempre he tenido que hacer el esfuerzo por gustar y complacer a los que me rodean y más. Esto me ha convertido en un camaleón. Una persona que se adapta a los demás, a sus gustos, a sus manías, a sus locuras.
Y eso hace que antepongamos a los demás a nosotros mismos y que a veces actuemos de una forma que ni somos tan solo para gustar. Y esto, señores, descubro después de 32 años, que es vivir en una mentira. ¿Por que, cuanto tiempo puedes vivir pretendiendo ser algo que guste a los demás? Buf! Aquí hay tanto por analizar!jeje


Me doy cuenta que toda mi vida, todas las decisiones que he tomado, todas las acciones que he hecho, han sido siempre dependiendo de quien me rodeara. “Esto lo hago así o asá porque a mi madre o a mi padre le parecerá tal”, “esto así porque mi pareja cual”. Todas mis acciones condicionadas por los demás. Y es un agobio!

Ahora pienso en la primera vez que me independice. No me fui al barrio contiguo, no. Me fui a 1.247km de distancia. Me fui a otro país con la excusa de aprender otro idioma. Pero ahora creo que mi cuerpo dijo “o te vas o dejas de ser camaleón”. 
Y recuerdo trabajar muchas horas en un trabajo que ni fu ni fa y que quizá ahora ni aceptaría, pero lo que si recuerdo es llegar a una casa compartida, sentarme en el suelo moqueteado y decir “Soy tan feliz!”. No tenia nada, vivía con lo justo. La diferencia? Era yo. Mis propias decisiones, mis propios sentimientos. 

La gente que me rodea dice que siempre me salgo con la mía. Yo no lo veo así. Siento que cada vez que quiero hacer algo tengo que escalar una montaña, saltar en paracaídas, andar sobre una alfombra de brasas y quizá entonces logro mi objetivo. Y es agotador.
Nunca hago nada hasta que sé que todo el mundo esta bien. Os pondré un ejemplo. Un día tuve que ayudar a mi madre con una mudanza, así que le pedí a mi marido que se quedara con el niño. Me pasé toda la mañana moviendo cajas. Cuando llegué a casa mi marido estaba molesto porque estaba agobiado de estar en casa. Para que se despejara llamé a mi mejor amigo a ver si organizaban un partido de fútbol y así él pudiera ir. 
Mi madre se fue a comer con su pareja. Mi marido se fue al fútbol. Y yo me quedé más sola que la una con un niño de apenas un año. Y pensé, “manda huevos”. Y así mil y una historias por contar. Si quiero algo quizá si que lo consigo pero lo mío me cuesta.

Mi nueva misión? Ser menos  camaleón y más león.

Un abrazo, xo




Después del post de ayer (Titanic). Le estuve dando vueltas a la cabeza, para variar. Y tuve una conversación con mi madre que nos hizo ref...

0 comentarios:

Libro de recetas Mamá con kilos de más