Pequeña crónica de mi peso yo-yo

21:33:00 Mama con kg de mas 2 Comentarios

Soy una yonki de la comida. No hay mejor palabra que me defina. Y como baje un poco la guardia...se acabó. Des de el sábado que he ido cayendo en picado, parecía esas bolitas de nieve inofensivas que van rodando colina abajo hasta convertirse en una pedazo de bola que como te pille por el medio te engulle. Así soy yo ahora miso, una bola gigante que engulle lo primero que pasa.
Me he dado cuenta que el no poner fotos estrictamente cada día en Facebook y el no escribir cada día en el blog me desestructura de mala manera. Es como un autoengaño. Si nadie ve lo que hago, esto no está pasando. La eterna batalla entre el bien y el mal, el demonio y el ángel. 

Estos días he comido porque estaba bien, y al estar a gusto, ¿por que no celebrarlo comiendo? Es que no aprendo!!!Arrgghh. 
Hoy he estado todo el día pensando en escribir el blog y me repetía una y otra vez que debía PENSAR cada vez que me ponía algo en la boca, pero en vez de eso me engañaba con las excusas baratas de siempre", "Ya lo haras luego", "Por una no pasa nada", "total con todo lo que has comido hoy ya no viene de aquí", "Hoy ya no cuenta", "mañana será otro día"...y llevo ya así toda una vida y parece que no aprendo.

He pensado en ponerme un balón gástrico, en operarme el estómago, en coserme la boca pero al fin y al cabo el problema seguirá allí si no le pongo remedio.

Intento repetirme a mí misma que si ya lo conseguí en el pasado, ahora no tiene porque ser diferente.

Cuando era adolescente, harta de verme siempre igual, no se que pasó que cogí carrerilla en el tema de la autodeterminación y fuerza de voluntad y adelgazé un montón. Yo me seguía viendo mal, con barriga pero años después viendo fotos, madre mía, estaba muy delgada por mi constitución. Al empezar a escribir me vienen a la memoria esos años. Cambio de colegio, cambio de hormonas, harta de estar gorda. 
Recuerdo una chica de clase que tenía anorexia, y todo el mundo la rodeaba, le hacía caso, la mimaba. Y yo, que era de las nuevas, pensé, yo también quiero eso. Así que en el colegio empecé a comer lo mínimo, y en casa igual. Encima hacía deporte y andaba bastante. Y adelgacé un montón. La infermera del hospital me pesaba cada semana, y era una constante de kilo y medio a dos por semana. Nunca tuve tanta determinación. Y claro, se empezó a notar y como la anorexia estaba a la orden del día, mis compañeras se empezaron a preocupar por mi y yo a sentirme estupidamente alagada.
En casa nadie se enteró porque de vez en cuando me pegaba mis atracones, de hecho mi madre se debe estar enterando ahora mismo (hola mama! jeje). 
Lo que nunca hice fue vomitar después de comer porque me daba mucha pereza. Y yo, a mi misma, me calificaba como una anorexica controlada. Lo que no controlaba eran los atracones y sigo sin poder controlarlos.
Pasados un par de años me relajé y volví a engordar a una velocidad espantosa, normal.

Algunos años más tarde volví a adelgazar pero nunca a los niveles de la "anorexica controlada" y luego volví a subir de peso y llegué al máximo. Ese punto en el que tu balanza ya no sólo marca tu peso, sino que también marca ese punto de inflexión que es tu vida y que como no hagas algo va explotar tu, tus kilos y cuaquier cosa que esté a un radio de 106km.
Si, 106 kg llegué a pesar. Una barbaridad. Lo "bueno" es que tengo el peso bastante repartido por el cuerpo y no aparento todos los kilos que peso (gracias a Dios, que ya sólo me faltaba eso!jeje).

Acortando la historia, ya se que normalmente las mujeres adelgazan antes de casarse, yo al revés, fue casarme y entre el trabajo que era muy activo, que puse otra vez la directa, que iba cada día sin falta al gimnasio y que cenaba una sopita y una tostada, me adelgace 23kg. Sin casi esfuerzo. Y me sentía de maravilla. Poder ir a las tiendas y ver que por fin los pantalones, ya no sólo es que te entren, es que te sientan como un guante...buf! Una maravilla vamos. 
Porque esto de los "gordos felices"...mmm...que quieres que te diga. Yo soy feliz porque soy positiva e intento tomarme las cosas de la mejor forma posible, pero de aquí a que ser gordo no me importe sino que me haga feliz...no sé, yo no lo compro. Y menos en la sociedad que tenemos.

Y bueno, yo tan feliz con mi peso hasta que me quedé embarazada y se me antojaban patatas a todas horas. Patata en cualquier formato: fritas, al horno, en puré, en bolsa, en ensalada... venga patatas. Una noche se me antojaba tanto que mi marido se puso ha hacer puré de patatas artesanal a las doce de la noche, de eso me acordaré toda la vida jeje Y sabeis que? a mi hijo ahora las patatas ni fu ni fa.
Y cada noche, puntual como un reloj Suizo, me entraba un hambre feroz, que llega a estar allí caperucita roja y me la zampo a ella, a la abuela y al leñador vamos. Así que en vez de ir a la cocina y comer un poco de fruta pues no, me apetecía leche con galletas.
Pues ya os podeis imaginar, 9 meses así... recuperé 20kg, eso sí, llega a durar más el embarazo y vuelvo a los 106 kg.

Y ahora ya han pasado 3 años desde que di a luz y sigo con esta batalla del sobrepeso y la compulsión por la comida. 

A ver si vuelvo a poner la directa. De momento me he desahogado y me siento más liberada. Grácias ;-)


Un abrazo, xo

Soy una yonki de la comida. No hay mejor palabra que me defina. Y como baje un poco la guardia...se acabó. Des de el sábado que he ido caye...

2 comentarios:

  1. Como me identifico contigo. Esos sube y baja...esos momentos de felicidad cuando te ves y te sientes delgada y yo en particular esos momentos de culpa cuando después de comer te sientes la mujer mas infeliz y desdichada por haber comido y ver que esos pantalones ya no te entran...Gracias por estar ahí. ..seguro que lo conseguimos. ...lo vamos a lograr. Dia a dia..."solo por hoy"

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  2. Hola Puri,

    Disculpa pero no habia visto el comentario.
    Muchas gracias por tus palabras de apoyo. La verdad que no estamos solas pero como es un tema tan tabú...pero lo dicho, a por todas.

    Un beso muy fuerte. :-)

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